Cuando empiezas un proceso de recuperación de hombro, lo más difícil no es el ejercicio: es no saber qué viene después. Esta línea de tiempo te muestra cómo organizamos el trabajo, qué esperar en cada fase y por qué cada etapa tiene su propio ritmo. No es una promesa de resultados mágicos, sino una hoja de ruta realista basada en la respuesta de tus tejidos y en la constancia de cada sesión.
Cada persona responde distinto, y los tiempos pueden ajustarse según tu caso. Lo que no cambia es el orden lógico: primero calmar el dolor, luego recuperar movimiento y solo después cargar el tejido. Si algo duele más de lo esperado, lo hablamos en la siguiente sesión y ajustamos el plan. Así de simple.
Un plan de rehabilitación funciona mejor cuando ambas partes entienden lo mismo. Aquí se reúnen las precisiones que suelen evitar malentendidos durante el proceso: qué incluye cada fase, cómo se miden los avances y qué depende de tu constancia en casa.